Intento
Flotando en pensamientos no se puede vivir. Uno corre el riego de sumergirse en un tal nivel de profundidad que puede ser peligroso en el propio ser. El imponente “yo” se haría daño a si mismo por el sólo hecho de protegerse de lo íntimo.
Estoy en el medio de un cubo descifrando claves falsas, son trampas de la nada. Nunca se podrá lograr, pero sigo intentándolo. Es irremediable evocar a los recuerdos más cercanos, a los más tangibles, a los que creemos que tenemos en su completa forma para seguir los pasos que exige el método. “Tal vez nuestro destino sea caminar”. Lo dijo de tal forma que llego a excavar mi mente y rayar mi burbuja. Aunque si lo pienso mejor, lo que dijo fue más bien un chiste, algo trivial para pasar el tiempo. Pero me pregunto que careta de la verdad se esconde en esa frase. Necesito ayuda. Otra vez esa necesidad de alguien. ¿Qué cosa perturbante tiene la soledad? Fantasmas, con mirada fija, me localizan en este gigantesco mundo e intentan “perturbar”. Es obvio que me resulta mucho más fácil regalar la búsqueda a otra persona y después irla a buscar para exigirle que me la devuelva. Al enterarme que no es la solución, me irrito y punto.
Indiferencia. Esa es la justa palabra que busco. No se logra entender nada porque se exige más de lo que uno puede dar. Eso es lo que pasa. Y luego, uno se queda perplejo intentando entender la situación, el contorno tan mal definido. ¡Es que somos ciegos idiotas que no pueden sentir! Por favor, no me lo pidas. Es lo único que no puedo hacer. Es lo único que no puedo hacer. Es lo único que no puedo hacer... “Explicación”.
Que triste, flotando en pensamientos no se puede vivir.
